2007 Ekaina hilabeteko artxiboa

AZKENIK: BIGARREN ETA AZKEN ZATIA

Ekaina 28, 2007 | Egilea: taperwarekolektiboa

taperware's photo from 6/22/07

Mugalari, 2007/06/23

Arg.: Oriol Clavera (orain Kurdistanen egongo da, eskumuinak!)

Vila-Matas ha escrito que con sus dos últimos libros ha iniciado una etapa más personal y más madura. ¿Comparte esta afirmación? 

No hay cambio en el estilo, ni en la voluntad literaria, ni en el material, lo que hay es un cambio en los temas, que pasan a ser más propensos a la profundidad. No es lo mismo escribir un cuento sobre unos tíos que entran a un bar o sobre la muerte de los padres, aunque mi aproximación sea la misma. Lo que si es verdad es que antes trabajaba más con ideas y ahora trabajo más con emociones. Quizá son temáticas más propias de lo que denominamos madurez, pero yo soy igual de inmaduro que siempre. También hay un motor muy importante y que tú no prevés, que es la responsabilidad, y que por muchos propósitos bohemios que tengas, es una especie de alien, vive dentro de ti y es destructor, primero porque te anula y después porque genera mucha angustia. Eso si que lo he notado en mis libro, es el momento histórico en el que me he encontrado con una cosa que no había buscado.  

Es cierto que ha publicado novelas, pero sus tres últimos libros son de cuentos. ¿Le ha cogido la medida al género? 

Soy un entusiasta de los cuentos, pero también hay una razón estrictamente funcional: en el tipo de vida que he llevado en los últimos doce años, no he podido escribir una novela. Una novela es monógama por naturaleza, te tienes que enamorar, casar, pagar una hipoteca, tener suegros… te posee a tiempo completo. En cambio el cuento es más promiscuo. Entre dejar de escribir y continuar escribiendo, el único formato que se convertía en una experiencia agradable era el cuento. Y no olvidemos que se trata de pasarlo bien. No porque el cuento sea menor, sino porque lo puedes encajar mejor en esta realidad fragmentada. Yo antes podía escoger entre novela y cuento, y escogía indistintamente, y ahora no puedo escoger, es cuento o nada.  

El cuento en catalán disfruta de muy buena salud. 

Lo que pasa en Catalunya, como cosa excepcional, es que el cuento no está criminalizado. En la literatura española, por ejemplo, hay todavía un gran menosprecio hacia el cuento. En Francia es un género de Segunda B. Entre nosotros, y desde hace muchos años, hay escritores muy reconocidos, Terenci Moix, Josep Maria Espinàs, Quim Monzó o Empar Moliner es gente que ha encumbrado el cuento, de una manera brillante y con mucho éxito industrial. Por tanto la excusa de género menor quedó apartada. Hay normalidad a la hora de valorar el cuento como un género absolutamente solvente.  

Además de la literatura, es conocido por sus colaboraciones en diferentes medios de comunicación, prensa escrita, televisión, radio. ¿Son actividades complementarias?  

Yo diría que es un todo divisible. En el 89 comencé a profesionalizarme, a escribir en un diario y a hacer radio y nunca lo he considerado como un trabajo que me subvenciona el tiempo para escribir. Tengo esta multiplicidad de intereses, nunca haría una sola cosa: si fuese mecánico, al mismo tiempo tendría un equipo de fútbol sala y tocaría en un grupo de blues. En este caso he tenido la suerte de que todas las actividades que hago son parecidas. Siempre estoy haciendo lo mismo pero con diferentes disfraces. Esto también tiene que ver con escribir cuentos: ahora todo es breve, estoy entrenado para correr los cien metros, no para correr la maratón. 

¿Y la faceta de traductor? 

En este momento sólo traduzco al castellano las obras de Amelie Nothomb, una vez al año. Ella cada 5 de septiembre saca un libro y a mí me toca traducirlo. Lo hago, primero, para no perder el francés, y segundo porque siempre hay un período del año en el que no tienes nada entre manos. La mejor manera de leer es traducir, y aprendes mucho a escribir. No soy traductor pero si que me gusta practicarlo por estas razones de entrenamiento, de tener este puente con el francés, con el castellano escrito, y sobre todo por meterme dentro de las vísceras de un libro. 

¿Le han invitado a Frankfurt?  

Recibí una carta que interpreté que era una invitación. Para no entrar en el discurso que duraría dos días sobre por qué no voy, me acogí a una doctrina que me he inventado, que es la doctrina Bartleby: contesté que “preferiría no hacerlo”. Yo creo que se entiende, ¿no? Llega un momento en el que dices que no para no tener que explicar porque dices que no. Continuando con la argumentación, yo creo que en Frankfurt hay dos niveles: un nivel es la política de la imagen de la cultura, que yo encuentro hasta cierto punto comprensible y que puede ser una oportunidad que no se puede dejar escapar, y el otro nivel es el uso propagandístico que se hará de eso, y continuar haciendo de eso un conflicto, cuando tendría que ser una buena noticia. La literatura catalana va a Frankfurt, pues que vaya, yo no tengo ningún interés. Han hecho muchas ferias sin mí, no me necesitan para nada.  

AZKENIK: LEHEN ZATIA

Ekaina 25, 2007 | Egilea: taperwarekolektiboa

taperware's photo from 06/25/07

(Arg.: Oriol Clavera)

Mugalari, 2007/06/23

¿De que hablan los cuentos de su último libro?

Hablan de las emociones propias de una edad en la que estás atrapado entre tres frentes: el tener padres mayores, el tener hijos pequeños, y el tener bastante tiempo de pareja como para saber que las parejas no funcionan. En este marco existencial, hay cuentos que hablan de eso, de las emociones que produce este paisaje y cuentos sugeridos que no necesariamente hablan de eso. También hay algunos que hablan del propio oficio de escritor. Resumiendo, hay una mezcla de cuentos existenciales, biográficos (o parabiográficos) y de cuentos artesanales, de reflexión de la artesanía de la escritura, que a su vez son biográficos porque forman parte de mi oficio.   

Una de las características principales es la brevedad de los cuentos, son mínimos, no les sobra ni un gramo de grasa. Que el libro se lea en una hora, ¿es bueno, o no tanto? 

La brevedad, en este caso, era una exigencia. Hay películas que duran una hora y cuarto, y otras que duran cinco horas. Esta tenía que durar una hora y cuarto. Pero fíjate que es una brevedad falsa, una brevedad más bien densa. Creo que no es conveniente dar mucha densidad y mucho formato, a medida que la densidad aumenta el formato tiene que reducirse. Es el sistema de la píldora. Algunos cuentos son muy densos, muy intensos y por tanto el formato que mejor les va es la brevedad máxima. Al ser una suma de brevedades me parece que el resultado es una especie de recital, de obra de teatro o de una película que se puede ver en hora y cuarto. Esto es premeditado. El libro no es, como a veces pasa, una suma de los cuentos que tienes en el cajón, sino que está pensado en conjunto, como una especie de recital, de canciones tristes. 

Quizá el cuento que mejor refleja lo que está diciendo es el cuento de “El pozo” que, aunque no llegue a las dos páginas, su lectura puede ser interminable.  

Sí, “El pozo” además de la brevedad y la densidad, es el primero que escribí, es decir, es el que puso en marcha el resto. Hasta que no lo tuve escrito, no sabia que tenia que hacer este libro. Y cuando lo escribí dije, quiero hacer un libro que vaya por aquí. Por tanto, es especialmente fundamental. Plantea una situación, digamos, de angustia, de angustia existencial, pero también hay una crítica a las promesas de la felicidad, hay ironía y una cierta perplejidad hacia la realidad, hacia la vida. Estos elementos me gustaron: el poder utilizar una imagen muy gráfica y muy absurda, el poder reflexionar de manera, entre comillas, filosófica y el introducir algún elemento de ironía. 

Son cuentos además que, si me permites la expresión, se asemejan mucho a un poema, es decir, a cada nueva lectura aprecias nuevos matices.  

Sí, sí. Soy un persistente lector de poesía, pero tengo la sensación de que a mí lo que me molesta de la poesía es el formato, no el contenido. Me gusta que la poesía pueda tratar cosas que no son argumentos: sensaciones, emociones, y que con eso baste para hacer un poema. En estos cuentos, a veces, no hay argumento y se acercan a la prosa poética. Lo que pasa es que “prosa poética” tampoco me gusta porque es una manera enfática de decir “prosa”, y entonces puede ser que donde me siento más cómodo es en un término medio entre la poesía y la narrativa convencional. Este territorio es para mí muy interesante. “El pozo” y otros cuentos van por aquí, son poemas encubiertos. 

Delacroix siempre decía que hay dos cosas que la experiencia enseña: la primera es que hay que corregir mucho; la segunda que no hay que corregir demasiado. ¿Dónde esta el límite?  

Hay un límite, pero es muy intuitivo. A veces pecas de corregir demasiado, a veces de corregir demasiado poco y a veces aciertas. Yo utilizo bastante el modelo artesanal, como la persona que hace guitarras: sabe lo que es una guitarra y sabe el momento en que la guitarra está. Si le das este valor más artesanal, es más fácil saber lo que quieres y estás más cerca de lo que quieres. Cuando lo ves, dices “ya está”. Pero sí que tienes que ser capaz de insistir en pulir, en limar en su máxima expresión, sin caer en la tentación de lucirte más de la cuenta. Tenemos tendencia a querer hacerlo estupendo y eso es lo que la corrección evita. Muchas veces cambias cosas, pero muchas veces no, de manera que la corrección es una forma persistente de lectura, es un control de calidad. Hay una mezcla de corrección y revisión, no toda corrección es física, no afecta físicamente en el cuento. A veces simplemente te da elementos que son importantes para otros cuentos.  

¿Era consciente de, al mismo tiempo, estar haciendo un retrato (bastante despiadado por cierto) de su generación?  

Los sociólogos americanos la llaman sandwich generation, porque estamos atrapados entre la responsabilidad de los hijos, que todavía son muy pequeños, y la responsabilidad de los padres, que ya son muy mayores. No hay una voluntad si quieres de discurso, pero si que son cuentos descriptivos. Trabajo con lo que tengo alrededor: cuando tenía 25 años hablaba de que iba a muchas fiestas y a muchas bodas, a los 30 de que iba a muchos hospitales a ver nacer y a los 40 ya comienzas a hablar de ir a entierros de padres de amigos, empiezas a ir a ayudar a amigos a trasladar muebles porque se separan. Es la realidad que me toca vivir a mí y a los míos. Son relatos biográficos encubiertos: hablo de la muerte de mis padres, pero los tengo vivos. Pienso que el día que se mueran, ¿seré capaz de hablar de ello? Por eso hablo antes y escribo que me da mucho miedo que se mueran.  

¿Encuentra correcto que haya reído con sus cuentos? 

Sí, claro. Pienso que todo aquello que nos destruye, es al mismo tiempo lo que nos hace vivir y que por tanto es imprescindible partir de la idea de que todo es absolutamente absurdo. A mí eso me hace reír. En el libro hay una gran comicidad trágica, que no es primaria, de explosión, sino que viene del razonamiento: tú razonas sobre una situación y en la manera de describirla se pone en marcha un mecanismo de liberación. La única manera de entender, es burlarse. Yo parto de que ni la familia, ni la pareja, ni los criterios de la sociedad tienen ningún sentido y para mí eso es una garantía, me preocuparía que tuvieran sentido. Mientras sea absurdo, vamos bien. Creo que la ironía lo que hace es crear un territorio muy cómodo para el que lo escribe y para el que lo lee, no es ningún sermón moralista. Fíjate que los cuentos son como una buena canción triste, no te deprimen. Al contrario, te reconfortan. 

Todas las críticas que he leído de su libro han sido favorables, cuando no elogiosas. ¿Cuanto caso les hace a las críticas?

Este es el octavo libro que he publicado y con la crítica tengo la suerte de haber pasado por todas las posibilidades, desde el libro del que todo el mundo habla mal, el libro en el que hay luces y sombras, al libro que todo el mundo se pone de acuerdo para decir que es fabuloso. En todo caso, creo que una crítica tiene que ser útil. Elogiosa o no, pero útil, para mí y para el lector. Si no hay un razonamiento y una argumentación, no me sirven de nada. Por supuesto, me gustan más que sean elogiosas, como mínimo no te crean problemas. Una crítica muy dura, en cambio, te puede amargar dos o tres horas.  

(JARRAITUKO DU)

BIHAR PÀMIES

Ekaina 22, 2007 | Egilea: taperwarekolektiboa

 

“Ahora estoy entrenado para correr los cien metros”

El último libro de Sergi Pàmies (París, 1960) viene a ser la confirmación de una trayectoria que ya desde hace tiempo apuntaba maneras. Con los 20 relatos breves de Si menges una llimona sense fer ganyotes (Quaderns crema, 2006) y su posterior traducción al castellano (Anagrama, 2007), ha conseguido lo que pocos: que público y crítica se pongan de acuerdo.  

Si te comes un limón sin hacer muecas es la traducción al castellano de un título que engaña: largo, muy largo para un volumen de cuentos mínimos. “Pero es una brevedad falsa” nos advierte el autor catalán y el lector se dará cuenta rápido de eso: “Me tuve que morir para saber si me querían”, es la primera frase del primer cuento de este libro que no dejará a nadie indiferente.

 

PÀMIES IPUINAZ

Ekaina 18, 2007 | Egilea: taperwarekolektiboa

Sergi Pàmies-i egindako elkarrizketa argitaratuko da larunbat honetan, Mugalarin.

Kanpoan, beti, informazio interesgarria.

Entre nosotros hay quien dice que el cuento refleja mejor nuestra realidad, en comparación con otros géneros. ¿Qué piensa?

Me parece que la realidad no tiene un formato para reflejarla, no creo que el formato sea relevante en la capacidad de de describir un momento, una época. Hay un tópico sobre el cuento, que personalmente me ocupe de comprobarlo empíricamente: el cuento es muy cómodo, vamos muy estresados y se puede leer en el metro. Hubo una época en la que me fije en lo que leía la gente. Y en una proporción muy alta eran unos ladrillos increíbles. Pero es un tópico muy instalado en este mundillo. No interviene tanto el formato, es más cómo han accedido a este libro. El líder de los géneros continúa siendo la novela, la novela histórica más concretamente.    

SI TE COMES UN LIMÓN…

Ekaina 12, 2007 | Egilea: taperwarekolektiboa

“Me tuve que morir para saber si me querían. En vida, nunca fui demasiado popular, y eso me creó un problema de autoestima que combatí con mucha disciplina y poco éxito. En casa, si yo no iniciaba la conversación, ni mis hijos ni mi mujer sentían la necesidad de decirme ni mu, más allá de los comentarios estrictamente funcionales. En el trabajo, si me ponía enfermo, nadie me echaba de menos. Quizá por eso no me sorprendieron las reacciones que produjo mi muerte”.

LA OTRA VIDA, Sergi Pàmies.

“Nahi izan dudana idatzi dut inolako mugarik ezarri gabe”

Ekaina 4, 2007 | Egilea: taperwarekolektiboa

taperware's photo from 06/01/07 

Mugalari, 07/06/02

Argazkia: Oriol Clavera handia (fenomeno!)

Homosexualtasuna publikoki aitortu duen lehen arabiarra izateagatik egin zen ezagun Abdela Taia (Salé, Maroko, 1973). Baina etiketen gainetik idazlea da, bere istorioa literatura bilakatu duen idazlea.  

Eta derrigorrezko zaigu hori aipatzea, akaso bestela bere lana ez baikenuen ezagutuko ere. Kontziente da Taia bera, “marketingaren kontuak, noski”. Hiru nobela idatzi ditu orain arte: “Mon maroc”, “Le Rouge du Tarbouche” eta “L´armée du salut”, Alberdania etxeak euskaraz eta gazteleraz argitaratu berri duena. 

- Nola definituko zenuke zure hirugarren nobela?

Salbazioko armada ahots baten aurkikuntza dela esango nuke. Liburuak dituen hiru kapituluetan, gero eta gehiago hurbiltzen naiz askatasunera, neure burua gehiago ezagutu eta askatasunaren mugekin areago esperimentatzen dut. Nondik natorren sekula ahantzi gabe, mundua eta pertsonak azaltzeko gaitasunak gorantz egiten du. Batek pentsa dezake nire homosexualtasunaren deskubrimendua dela liburuko gauzarik garrantzitsuena. Ez nago irakurketa horren kontra, baina ez zen hori hasierako asmoa.  

- Aitorpen pertsonaltzat har dezakegu?

Aitorpena egitea baino, istorio bati erreparatzea izan da nire nahia. Gizarte-maila apaleko gazte marokoar baten istorioa kontatzen dut liburuan, gaur egun Parisen, Mendebaldean, bizi den gaztearena. Bizitza horren hiru une funtsezko azaltzen ditut eta istorioak aurrera egin ahala, gaztea nola barneratzen den bere askatasunean eta bere buruaren ezagutzan. Pixkanaka protagonistak onartu egiten du dena, bere sexualitatea, bere burua aurkitzeko beharra. Hori oso garrantzitsua da. Ez dago inolako kontu-garbitzerik, liburuko gauzarik bortitzena ere xamurtasunez kontatzen baita: harreman gatazkatsuak, kontrako desioak, eteten diren maitasun istorioak kontatzen ditut, baina beti xamurtasunez.  

- Nahiz eta zure sorterrian, Marokon, delitu izan, liburu honetan oso modu naturalean bizi da homosexualtasuna, eta sexualtasuna orokorrean.

Idazketa prozesuan, hau da, orri zurien bitartez nire obsesioak azaltzen ditudanean, erabateko askatasunean sentitzen naiz. Ez inork, ez ezerk ez du esku sartzen sortzen ari naizen horretan. Eta askatasun horrek, hain zuzen, uzten dit nahi dudan guztia esaten. Nire asmoa ez da jendea harritzea, alderantziz, barruan daraman guztia eskaini nahi dut, opari baten gisan: papera kendu, kutxa ireki eta barruan dagoena irakurtzera eman. Nirekin daramadan mundu hau erakutsarazi, baina baita naizena ere.  

- Kontziente zara irensten zailak izan daitezkeen pasarteak azaltzen direla liburuan?

Badakit liburuko hainbat gauzek irakurlea harri dezaketela. Idatzi eta gero konturatu naiz horretaz, idatzi bitartean oso naturala iruditu zait dena. Zuk zeuk esan duzu modu naturalean kontatu ditudala gauzak. Nahi izan dudana idatzi dut, uneoro, inolako mugarik ezarri gabe. Jarriko banintz pentsatzen jendeak zer pentsatuko duen, ez nuke ezer idatziko! Idaztea, fikzioaz ari bagara ere, barruan daramagunaren, garenaren errebelazio bortitz gisa ulertzen dut. Nahiz eta intzestu edota pedofiliatzat har dezakegun pasarterik ez aipatu. Liburu bat idaztea, argitaratzea eta irakurtzea ekintza bortitzak dira. Ez diot neure buruari inolako autozentsurarik jarri beharrik, nigan inposatzen den hori idazten dut, eta kitto. Horrela ez balitz, ez nuke ezer idatziko. Anaia nagusia desiratzea gaizki egon daiteke besteren begietan, baina nik ez dut horrela ikusten. Gainera, literaturak gaizkiaren beharra ere badu. Ongia, nahiko aspergarri egiten da azkenerako.

- Arabiarra eta homosexuala. Listo, erantsi dizkizute etiketak.

Bi etiketa horiek ezarri izanak ez nau nardatzen: arabiarra naiz eta homosexuala. Badakit, gainera, literatura jende gutxiri interesatzen zaion kontua dela eta liburu bat saltzeko horrelakoak erabiltzen direla. Arazoa gero etor daiteke, gizarteak modu horretan soilik sailkatzen banau. Nik ez dut idazten homosexuala naizela adierazteko, ez dut literatura homosexuala egiteko asmorik. Erabat aske naiz idazten dudanean eta badakit homosexualtasunak arazoak sor ditzakeela oraino, are Marokon, baina saiatzen naiz neure burua behintzat ez ezkutatzen.   

- Frantsesez idatzia eta Frantzian argitaratua. Mendebaldeko irakurlearengan pentsatzen idatzi duzu nobela?

Idazten dudanean ez dut irakurlearengan pentsatzen. Arraroa irudi lezake, baina niretzat idazten dut. Istorio bat bizi bada nigan, zerbaitek obsesionatzen banau, atera egin behar dut, idatzi, hori da dena. Noski, testuinguru baten baitan idazten dut, hizkuntza batean idazten dut eta hizkuntza hori ezagutzen duen irakurleari zuzentzen natzaio. Baina frantsesa menperatzen badut ere, marokoartasunetik asko du nire frantses honek. Ziur naiz ez dudala frantziar batek bezala idazten frantsesez.  

- Irakurle europarrak hobeki ezagutuko du arabiar kultura zure liburuarekin?

Agian bai, baina ez dut arabiar munduaren ordezkari izateko desiorik. Mundu horren emaitza naiz, nire baitan daramat arabiar imajinario osoa. Era berean, mundu horren baitako ibilbide indibidual bat naiz, diferente sentitzen naiz eta diferentzia horrek utzi dit aurrera ateratzen. Idazteak lagundu dit mundu horrek nitaz duen iruditik ateratzen, kartzela horretatik ihes egiten. Existitzen, azken batean. Gaur egun, bi munduen artean nago, horrek dakarren gauza on eta txar guztiekin.  

- Eta hizkuntza, zuk aukeratzen duzu edo berak aukeratzen zaitu zu?

Nik ez dut inoiz aukeratu frantsesez idaztea, arrazoi sinple bategatik: sekula ez dut idazle izan nahi izan. Nire ametsa zinegile izatea izan da eta da, oraindik. Amets hori betetzeko, Parisa etorri beharra nuen, frantsesa menperatu, eta horrexegatik espezializatu nintzen frantses literaturan unibertsitatean. Bertan ikusi nuen nire frantsesa ez zela ona eta hizkuntza menperatzeko eta zinemagile izatearen ametsa betetzeko, eguneroko bat idazten hasi nintzen, frantsesez. Eguneroko hori bilakatu zen literatura. Nigan zegoen mundu hori inposatu egin zitzaidan areago, literatura egin zen arte. Beraz, nik ez dut aukeratu frantsesa, idazle izatea aukeratu ez dudan bezala.    

- Esanahi berezik ba al du zuretzat euskarara itzulia izateak?

Egia esan, ez nuen uste itzulia izango nintzenik ere! Lehen aldia da nire liburu bat itzultzen dutena eta, gaztelerara ez ezik, euskarara ere itzuli izanak oso zoriontsu egin nau. Niretzat frantsesez idaztea dagoeneko itzulia izatea da, nire ama-hizkuntza, arabiera, kontuan hartzen badugu. Baina orain, itzulpen hauekin, liburuak eskuetatik ihes egin didala sentitzen dut, jende berri eta desberdin batengana zabalduko dela nire istorioa. Eta hori benetan miresten dut.

TAIA, ELKARRIZKETA

Ekaina 1, 2007 | Egilea: taperwarekolektiboa

Bihar Ekainak 2, larunbata, Abdela Taia marokoarrari egindako elkarrizketa.

Beti geratzen da baina, informazioa elkarrizketatik kanpo, informazio interesgarria sarri asko. Hona hemen kanpoan geratu direnetarik batzuk:

 ”- Zaila egin al zaizu idazketa prozesua? Oroitzapenak, txarrak batez ere, berritzea?

Idazten dudanean, bada nire gainetik dagoen indar bat, jarraitu behar dudan obsesio moduko bat. Esango nuke ez dagoela oroitzapen on edo txarrik. Baina ere berean, oroitzapenekiko distantzia hartzea derrigorrezkoa zait idazteko, hitzak manipulatzeko. Zaila ez da, beraz, oroitzapenak berritzea, idaztea baizik, hitz egokira iristen asmatzea. Bide gogorra da, baina atsegingarria.  

(…)

- Handia al da bi kulturen arteko aldea?

Diferentzia egituraketa sozialean datza: arabiarren artean taldea da garrantzitsuena, komunitatea, guk ouma deitzen duguna. Hori lehenesten dugu eta horren arabera funtzionatzen da, nazio musulmanak inporta du. Mendebaldeko gizarteek, ordea, gizabanakoa jartzen dute beste ezeren aurretik, gehiegi batzuetan. Indibidualismoa, bakoitza bere txokoan egotea eta ez elkartasuna. Ez da hori bakarrik, noski, baina diferentziarik handiena hortxe ikusten dut, gizartearen egituran. 

(…)

- Horregatik agertzen dira liburuan idazle arabiar eta europarren erreferentziak?

Idazten ditudan lanetan niretzat ezinbesteko izan diren liburuen presentzia egon ohi da. Salbazioko Armadan hiru lan konkretu aipatzen dira: Mohamed Chukri-ren Le pain nu, Nikos Kazantzaki-ren Le Christ recrucifié, eta Benjamin Constant-en, Adolphe. Esaten dudanaren paraleloan, beraz, niretzat inportanteak izan diren liburuak daude. Nire aitak Marokoko liburutegirik handienean lan egiten zuen eta agian horrexegatik maite dut ni neu liburu bilakatzearen ideia, nire istorioa liburu bilakatzearen ideia. Eta bai, liburuak irakasbide dira, beti ikasten dugu liburuei esker. Munduaren gaineko begirada bat izaten erakusten dizute.”


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