2008 Martxoa hilabeteko artxiboa

ITZULTZAILE HANDI BAT

Martxoa 28, 2008 | Egilea: taperwarekolektiboa

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1, 90 bai, gutxienez.

Adan Kovacsics izango da Mugalarin, bihar larunbata.

“Guerra y lenguaje” saiakera plazaratu berri du.

“No hay grandes cambios entre la Primera Guerra Mundial y las guerras de hoy”

Pic: Clavera´tar Oriol

ALAN PAULS PART TWO

Martxoa 27, 2008 | Egilea: taperwarekolektiboa

Su anterior novela, “El pasado”, además de Premio Herralde, ha sido una obra alabada por (casi) toda la crítica y exitosa en cuanto a lectores. ¿Qué ha supuesto para usted todo esto?

Una sorpresa encantadora. 

¿Cómo se explica el éxito de “El pasado”?

No me lo explico; a lo sumo improviso conjeturas. Una de ellas es que la novela puede haber funcionado porque, a su manera contemporánea —es decir: teñida de ironía, escepticismo y brutalidad— es una novela creyente, un objeto que cree al pie de la letra en lo que narra, en el material que trabaja, y que siempre va a fondo con lo que se propone.  

Viendo el resultado de “Historia del llanto”, se ve claramente que no ha querido repetir la misma fórmula, ¿verdad?

Sigo siendo tan creyente como cuando escribí El pasado, pero no me interesa convertirme en mi propia cantera. Escribir para mí es entrar en relación con lo desconocido. 

¿Qué le supone a un escritor americano en lengua castellana el mercado literario del Estado Español?

Entrar en una habitación oscura llena de personas desconocidas que hablan con acento. 

Además de escritor, usted es (o ha sido) crítico literario, profesor de universidad, guionista. ¿Son actividades complementarias o, por el contrario, las entiende como estancias diferenciadas?

No se complementan; más bien se interrumpen, se encabalgan, se contagian, se leen recíprocamente. Sobre todo las prácticas de la crítica, el ensayo y la ficción. Ser guionista de cine es otra cosa. No es escribir sino trazar líneas, dibujar mapas para otros (directores, productores), mapas que desaparecerán cuando aparezca la película y que no estoy seguro que necesiten dibujarse realmente con palabras.  

En el año 2000 escribió el ensayo titulado “El factor Borges”. ¿En qué medida le ha influenciado este autor?

Me enseñó sobre todo a leer, como a todos los escritores argentinos (incluso, o sobre todo, a los que detestan a Borges.) Nadie ha podido escribir “como” Borges sin caer en el ridículo. Pero todos hemos aprendido de Borges a tener con la literatura y la cultura en general la relación a la vez erudita y salvaje, reverencial e irónica, sutil y delictiva, con la que Borges armó toda su literatura. 

ALAN PAULS PART ONE: “Escribir es entrar en relación con lo desconocido”

Martxoa 25, 2008 | Egilea: taperwarekolektiboa

Alan Pauls (Buenos Aires, 1959), ha publicado recientemente su última novela, “Historia del llanto” (Anagrama, 2007). Una novela corta que lejos de querer repetir la exitosa fórmula de su anterior trabajo, “El pasado” (editada en el 2003 por la misma casa), indaga en nuevos y desconocidos caminos.  

“A los trece años, el héroe de “Historia del llanto” ha completado una irreprochable formación progresista. Es sensible, ha cursado la escuela del dolor y la emoción, ha estado cerca de los que sufren, ha devorado toda la literatura militante que los años setenta obligan a leer en América Latina”. Son éstas palabras que se pueden leer en la contraportada del último libro de Alan Pauls. Un buen día sin embargo, allá por septiembre de 1973, el joven protagonista asiste por televisión a un acontecimiento histórico de relevancia, que hace que sus creencias más profundas se derrumben. En definitiva: una novela diferente que no dejará indiferente a nadie.   

“Historia del llanto”, su último libro, es una novela corta que apenas llega a las 125 páginas. En relación con su anterior trabajo (“El pasado”, novela que sobrepasaba las 500), ¿qué es lo que ha cambiado?

La ambición, supongo. Con “El pasado” quería extenuar el mundo de la experiencia amorosa, sacarle hasta la última gota de jugo. Con “Historia del llanto”, en cambio, me tentó la idea de medirme con un misterio que nunca se resolviera del todo. Con “El pasado”, la pregunta era: ¿qué más puede pasar? Con “Historia del llanto” es: ¿qué pasó realmente? ¿Qué pudo haber pasado para que el protagonista llegara adonde llegó?  

Es una novela en la que las elipsis, los saltos temporales entre las diferentes partes son importantes. ¿Le ha dado más importancia a lo que no se dice, que a lo que se muestra?

Sí. Es una ficción que gira alrededor del secreto, el equívoco, los puntos ciegos de una historia —la de los años ’70 en la Argentina— que creemos conocer de memoria. Quise que mi novela pusiera al desnudo todas las zonas en blanco que trabajan todavía esa historia.  

Estas lagunas, estos saltos temporales le dan a la novela un aire enigmático, secreto, incluso de misterio. ¿Es un efecto buscado? ¿Si es así, con qué intención?

La novela se presenta como un testimonio y, como todo testimonio, trata de reconstruir algo que ya no está. Pero el género testimonial impone siempre una linealidad, una progresión, secuencias de dichos y hechos que siguen una sola dirección. En mi novela, en cambio, el género está trabajado por las fuerzas de la ficción: es un testimonio parcial, arbitrario, que no se deja guiar por la voluntad de verdad sino por una compulsión casi patológica a la puesta en escena, la digresión imaginaria, la exageración, el disfraz, etc. Por eso el texto va y viene en el tiempo, se desvía, se va por las ramas y vuelve. No es el testimonio de alguien que evoca una experiencia desde la seguridad que le da el haberla vivido o conocido de cerca. El héroe de “Historia del llanto” evoca una experiencia que no vivió, lugares donde no estuvo, fragores de los que no participó más que desde una posición extraña, vacilante y a la vez definitiva: la posición de lector. Y es en su calidad de lector (es decir: alguien que estuvo allí y no estuvo, que vio y no vio, que sabe y no sabe al mismo tiempo) como emprende esa reconstrucción. De ahí su falta absoluta de seguridad, sus oscilaciones, el modo absolutamente inescrupuloso en que reescribe el pasado desde el presente y el presente desde el pasado.

El narrador es “una especie de niño prodigio”, “experto en sensibilidad”, que de un día para otro se reconoce indiferente ante los estímulos externos. ¿Cómo lo describiría?

Es un niño prodigio que a los seis años de edad arranca de los adultos las confesiones más inconfesables y a los trece entra en trances casi eróticos cuando lee las epopeyas de la lucha armada en los medios de prensa guerrilleros. Es un progresista típico. Alguien criado en el dolor, en la necesidad de estar cerca de los que sufren, en la obligación de “expresarse”. Alguien que en un momento dado descubre que si sigue por ese camino va muerto. 

¿Se pueden interpretar claves autobiográficas en “Historia del llanto”? ¿Ha habido un giro en sus dos últimos trabajos hacía una literatura más unida a la vida?

Desde Wasabi (1994) tengo la impresión de que la frontera entre la ficción y la vida es porosa y favorece los préstamos e intercambios más promiscuos.  

La novela es también un acercamiento a la década de los setenta en Argentina, quizás desde una perspectiva más personal.

Sí: quizá la pretensión tácita de la novela sea postular (y desplegar) una especie de genealogía de la intimidad política. 

A lo largo de la narración el lector obtiene una única referencia crónologica explícita: el 11 de septiembre del 73. ¿Por qué? ¿Qué supone esta fecha en el discurrir de la novela? ¿Es una fecha significativa también para Alan Pauls?

Para el chico cándido que era en aquella época, la caída de Allende fue la Injusticia, así, con mayúsculas. Imposible imaginar una mayor desproporción entre el modo pacífico, legal, inobjetable, en que había llegado el socialismo al poder y la brutalidad sangrienta con que lo derrocaba la bestia de Pinochet. Por lo demás, comparada con la vorágine guerrillera argentina, tan experta en cálculos y dobleces, el modus operandi democrático de la Unidad Popular sólo podía ser visto como la apoteosis de lo civilizado. 

Una de las virtudes de “Historia del llanto” es que une la intimidad con la historia, lo personal con lo colectivo.

Me interesa interrogar la dimensión sensible y sentimental de la política, que es absolutamente decisiva a la hora de transmitir e imponer ideas y valores políticos. Toda pedagogía política se funda en un cierto trabajo con los materiales emocionales más bajos. 

El joven narrador utiliza la ficción para mantener lo real a distancia; Manuel Puig, en cambio, llegaba a lo real acortando camino por la vía de la ficción. ¿De cual se siente más cercano, hoy día?

Del joven narrador, por supuesto. La sola idea de adherir a algo me arranca muecas de espanto. 

En plan broma, pero ¿tiene algo en contra de los llamados cantautores protesta? Se lo comento por los párrafos que le dedica a Piero…

No tengo nada contra ellos y todo contra lo que escriben y cantan, la retórica que divulgan, la manipulación sentimental que propagan, el tipo de chantaje emocional del que se valen, etcétera. Es una suerte que hoy sea una figura tan arcaica como la pluma de ganso. 

Ahora en serio: ¿ha querido hacer un exámen irónico de los, llamésmosles, tópicos de aquella izquierda de los años setenta?

Irónico, no. Sádico, ojalá que sí. Pero no tanto de los tópicos (algunos de los cuales siguen teniendo para mí plena vigencia) como de la siniestra aleación de sentimentalismo humanista y manipulación, de abnegación desinteresada y vocación de rentabilidad, con que a menudo se los hacía circular en el mercado de la política.

PAULS

Martxoa 12, 2008 | Egilea: taperwarekolektiboa

Larunbatean, Mugalarin, marrajo hau.

PORRA

Martxoa 5, 2008 | Egilea: taperwarekolektiboa

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Argazkietakoa nor den asmatzen duenari, liburu bat bidaliko zaio etxera.

Seriyo.

Fotorrafiyak, nola ez, Oriol Clavera.


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