KOVACSICS, BIGARRENGO PARTIA

Hablemos de su faceta de traductor.  

Permíteme un inciso: creo que mi faceta de traductor no está desvinculada del trabajo de ensayista. Muchas cosas de este libro vienen de mi trabajo de traductor y mi trabajo de traductor también incluye muchas obras que se deben a mi interés por este tema.  

He empezado a contar las traducciones que ha realizado, pero no he podido llegar al final. ¿Cuantos libros a traducido usted al castellano? 

(Ríe) No lo sé yo tampoco. Si no me equivoco, he hecho alrededor de cien traducciones. Son también muchos años, 27.  

¿Tiene alguna traducción que por su dificultad, repercusión, etcétera, destaque?  

Por un lado, las traducciones de Karl Kraus me importan mucho porque es una autor que desde mi primera juventud me interesó. Después, entre los húngaros, está la obra de Imre Kertész, del que he traducido casi toda su obra y considero un honor haberlo hecho. Son dos ejemplos, pero hay muchas obras a las que tengo un gran cariño. Entre las traducciones hechas del húngaro están Adám Bodor, un autor del que me siento muy próximo estilísticamente, o László Krasznahorkai, que estoy traduciendo ahora. Entre los austriacos destacaría a Ingeborg Bachmann y entre los clásicos a Goethe.  

La literatura húngara no ha sido muy conocida entre nosotros hasta fechas muy recientes. 

Eso se debe a que ahora hay un interés mayor por las literaturas de los países del Este de Europa. El interés por la obra de Sandor Marai contribuyó a que se abrieran puertas y se pudieran conocer autores tanto de su época e incluso anteriores, y más recientemente autores húngaros contemporáneos que ya se están dando a conocer  

¿Y que nos puede contar de la literatura húngara actual? 

Lo que diría es que es una literatura muy viva, que llama la atención, muy exigente, capaz de ir a las profundidades del ser humano, de la historia reciente. Es una literatura que no comulga con nadie, va a lo más hondo. Son autores diferentes que surgieron en los años 60-70, pero que tienen algunos rasgos comunes: el interés por analizarse a ellos mismos o ahondar de una manera muy radical en la historia reciente del país. 

Ha traducido principalmente desde el alemán y el húngaro al castellano. ¿Cuáles son las diferencias entre traducir de una lengua u otra?  

La diferencia fundamental es que el húngaro no es una lengua indoeuropea y el alemán sí, con lo cual hay unas estructuras en el alemán que son similares a las de castellano y que no son similares en húngaro. Eso implica una dificultad añadida a la hora de traducir. Luego hay que tener en cuenta que aunque no sea una lengua indoeuropea, el húngaro sí que pertenece culturalmente al ámbito europeo y eso también se percibe al traducir. Las dificultades son más bien de estructura gramatical pero no de ámbito cultural, que es el mismo que el nuestro. 

¿Cómo es el día a día de un traductor?  

En mi caso me gusta mucho traducir por la mañana. Los editores saben que yo por la mañana no vengo a Barcelona, vivo fuera y las mañanas son sagradas. Después el traductor no solamente traduce, sino que también tiene que leer mucho. Hay que leer tanto en la lengua de la que traduces, como en la lengua a la que traduces, tienes que conocerlas a fondo. El traductor inserta su traducción en una literatura y en ese sentido el conocimiento de la lengua de llegada es fundamental.   

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